Cuando los hombres después de hacer el amor piden perdón por haber dado la espalda.
Hace algunos años cuando un aro de matrimonio adornaba inconvenientemente mi dedo anular tomé la costumbre de hacer pesas con un amigo del gimnasio, un tipo de casi mi edad, alto, con muchas horas de pesas y con muy buen sentido del humor. Lo conocí justamente en ese ambiente y desde el principio hicimos una buena amistad.
Era el típico amigo de gimnasio, con el que conversa de todo, desde mujeres a política, o fútbol o autos. Recuerdo que todos los días, a las 7 de la tarde nos encontrábamos para ayudarnos con las mancuerdas y al final de cada sesión, irnos al sauna masculinamente, mostrando nuestras partes intimas a todos nuestros compañeros y conversar de las estupideces que habitualmente conversábamos los hombres cuando estamos sudando y tenemos nuestros genitales expuestos.
Bien, este amigo, al que llamaré JV, trabajaba como asistente de vuelo en la línea de aviación taca, por lo que cada cierto tiempo se ausentaba de Lima y no lo veía en el gimnasio.
En una de esas ocasiones en las que JV no estaba en el gimnasio, una chica que nos conocía a ambos me ofreció ayudarnos mutuamente cosa que yo acepté. Así que comenzamos a hacer pesas y conversar.
Estuvimos buen rato así hasta que noté como que me miraba medio extraño, como que me quisiera preguntar algo y no se animara. Por fin, después de unos minutos me dijo: – Luis, tu eres gay ¿ – Que? Gay? No, no , de donde sacas eso? – Pues así hablan por allí. Que eres casado y encima eres gay. – Pues no lo soy. Soy casado, tengo mi esposa pero no soy gay. Para nada. Por que están diciendo eso? – Es que te ven mucho con JV, hasta dicen que se meten juntos al sauna.
En ese momento como que todas las cosas fueron poniéndose en su sitio. Comentarios sueltos, miradas extrañas tanto de la gente como de JV. Parecía que todo el mundo en el gimnasio pensaría que efectivamente, él y yo nos arrimábamos las mancuerdas en la intimidad del sauna o quien sabe, de algún otro sitio.
Entre la gente que me lee hay muchos hombres que seguramente han tenido la experiencia de molestar o escuchar ser molestados con eso del homosexualismo. Desde niños nos programan en la cabeza que el peor insulto que le puedes decir a alguien es maricón, cabro, puto, rosquete o el siempre famosísimo, al menos en mi país, chivato. De hecho yo recuerdo claramente haberme agarrado a golpes en la escuela por insultos de ese tipo, tanto dichos por mi como para mi. Es como que cada hombre en el mundo naciera con una programación por default que te manda a agarrarte a golpes cuando viene alguien y te insinúa que estas usando ciertas partes de tu cuerpo para cosas para lo que no estaban diseñadas originalmente.
¿Pero eso es solo lo que nos molesta? Hasta allí van nuestros prejuicios? Es solo la insinuación que nos puedan gustar los del sexo opuesto lo único que nos molesta del homosexualismo?
Puedo entender por ejemplo, que cada uno tome una decisión personal sobre su sexualidad. De hecho si uno se levanta un día y se da cuenta que quiere sentir las partes intimas de alguien de su mismo sexo a su lado en su cama, pues cabe dentro de ese gran campo que se llama vida personal. Entonces, por que nos molesta que eso sea publico? Que se pueda ventilar frente a todos… en pocas palabras, por que nos molesta que haya tanta loca rematada caminando por las calles?
En el caso de JV por ejemplo, nunca pude verlo de la misma manera que antes. Hasta que nuestra amiga en común me contó sobre su doble vida (que no era tan doble, lo que pasa que el idiota que no se daba cuenta era yo) yo no tuve ningún problema en conversar con él y sobre todo, que me vieran conversando con él. En un principio no quise creer lo que acababa de escuchar y durante unos días intenté mirarlo mejor, cada comentario, cada movimiento. De repente cada vez que me recostaba en el plano inclinado y el se colocaba junto a la mancuerno para que lo levanta con mi pecho empezaba a pensar si estaba demasiado cerca a mi o si era yo el que no conservaba su distancia. Así estuve algunas semanas hasta que tuve la oportunidad de encontrármelo en el MSN un sábado en la noche. Mi ex esposa dormía en la habitación y yo había estado chateando con algunas personas hasta que entró él y me busco conversación. Conversamos de algunas cosas generales, fútbol, política (recuerdo que en esa época habían elecciones en mi país) y al final, como quien no quiere la cosa, pregunté:
JV, sabes? Hay algo que quiero preguntarte y lo voy a hacer directamente – Si Luis, que es – Eres homosexual?
Cuando los hombres hablamos de ciertos temas, nuestras actitudes, nuestras palabras tienen que denotar ante todo que tenemos nuestra identidad sexual (yo pene, tu vagina) bien definida. Por eso el dramatismo de esta pregunta es tan difícil de describir en un texto. Caramba, acaso no es mas dramático ver a charlton heston bajando con las tablas de la ley para encontrar al pueblo judío adorando un becerro y romperlas violentamente contra el suelo que leerlo en la Biblia durante una reflexión dominical? Pues si, es el mismo caso. No se puede explicitar el dramatismo , el dolor interno que produce preguntarle a un amigo si ha conocido a través de sus esfínteres a otro ser humano.
- Si Luis, soy lo soy, no lo sabias? – me respondió JV
Hay moralejas en eso de saber que una persona que esta tan cerca de ti es homosexual y tu no te das cuenta? Pues la única moraleja que encuentro es que a pesar que me considero inteligente y una persona de mente abierta y libre pensadora sigo siendo en el fondo un producto de una mente machista y homofobica que no acepta las diferencias entre la gente que me rodea. Lo reconozco públicamente. No he aprendido a aceptar en el fondo que una persona puede amar de una manera que yo no comparto y sobrevivir en el intento sin que sea juzgada y apedreada por la opinión publica.
Hay cosas en las que tengo que trabajar definitivamente.
Por cierto y si les interesa, todavía hago pesas con JV pero ya no entro al sauna a solas con él. Soy muy pudoroso….
jajajajajajaja



