3 Diciembre de 1941: quince años después de la gran matanza en Chicago.
Boomer y Astrid
Observo como Astrid va a las escaleras dudando de lo que le digo. En un último momento voltea a observar me pero yo ya no estoy allí. Sin pensarlo mucho, he buscado la esquina mas alejada del lobby desde donde pueda ver ambos puertas y sobre todo pueda ver por los grandes ventanales que ven a la avenida principal.
Palpo mi arma y y siento que la adrenalina empieza a correr por mi cuerpo.
Y pienso en didywy insultándome mientras me alejo dejándola con charles. Y pienso en charles muriendo en el piso de la mansión de del toro y en moscas golpeando contra el farol.
En el lobby aparentemente todo esta como debería de estar. Algunas personas conversan en las mesas continuas y otras parecen caminar preocupados en sus propios asuntos. Un rumor de voces monótonas es todo lo que puedo escuchar.
Avanzo hacia la puerta moviendo mi pesado cuerpo lo mas sigilosamente que puedo.
Disimuladamente veo hacia fuera y todo parece ser completamente normal.
Maldito Oakley pienso mientras busco las llaves de mi auto. No puede ser, no aquí después de tantos años.
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Cherry
La pequeña Cherry despierta en medio de la oscuridad y grita. Recién en ese momento se da cuenta que un trapo esta dentro de su boca impidiéndole emitir sonido. A sus cortos 6 años entendía la desesperación de aquellos de quien esta a punto de morir.
Piensa en su madre y vuelve a gritar y vuelve la asfixiante sensación que no hay suficiente aire entrando a su a pulmones. Y la pequeña Cherry intenta mover sus manos solo parase cuenta que las tiene atadas en su espalda y que será imposible que lo haga.
La niña levanta la cabeza buscando luz, buscando aire pero tampoco puede hacerlo. Y la pequeña cherry recuerda las palabras de su madre explicándole que a las niñas malas van al infierno y se pregunta si ella ha sido realmente mala y si el infierno es oscuro y sin aire,.
La venda en sus ojos no solo no la deja ver si no que la presiona de tal manera que siente que sus ojos presionan sus cuencas hacia dentro y ahora la desesperación de sentirse sobre si misma es mayor a la del poco aire dentro de su prisión
Y la pequeña cherry piensa en su pequeño hermano durmiendo en su cuna y en sus muñecas que quedaron en su cuarto junto a sus crayolas de colores y len silencio le pide a diosito que la regrese allí, al calor de su cama, al amor de sus m padres.
Un poco mas lejos un hombre alto y con gafas para poder ver de lejos mira en silencio como su pequeña presea se agita en sus ataduras y se dice así mismo que su amo en las tinieblas estará feliz de que la pequeña cherry pronto esté con él. Y se siente un verdadero creyente en su fe. Un hombre iluminado.
El hombre alto y con gafas ha dibujado sobre el suelo un gran círculo y ha colocado 5 puntos en él. Pronto los unirá con la sangre de la pequeña cherry y formará un pentagrama invertido y podrá por fin completar el rito que lo hace tan feliz de conocer.
Y la pequeña cherry llora en silencio pero sus lágrimas no se derraman por que tiene una horrible venda en los ojos que los presiona y le impide ver.
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Didywy y Boomer
Boomer mira su reloj y se pregunta que diablos hace allí sentado esperando a la mujer de su amigo. Lleva esperando media hora y aunque una parte de él quisiera irse sin mirar atrás sabe que en el fondo esperaría 4 horas mas con gusto de volver a verla.
Se acomoda la corbata y vuelve a ver su reloj. No importa lo bella que sean o la nacionalidad que tengan, siempre llegaran tarde, se dice a si mismo.
Un mozo se acerca y lo ofrece por tercera vez una copa para beber. Y por tercera vez boomer le dice que todavía no necesita nada.
Levanta la vista y mira a la puerta esperando que ella llegue en cualquier momento.
Y recuerda la última vez que la vio hace cuatro meses en su boda. Lindísima, como ella sola lo podía estar y sonriendo feliz a todos los que la acompañaban ese día. Y todos le devolvían la sonrisa con afecto, incluso él que se sentía morir por dentro y avergonzado por los sentimientos que ella había despertado en él.
Oakley era su amigo de la academia. No como el tipo de amigo que había sido charles e incluso Ixchel era mas cercanos a él, pero lo respetaba por que sabia que era un policía integro y respetable. Por eso el sentimiento que había empezado a anidar en su corazón lo avergonzaba en el día, p ero lo reconfortaba en la noche, cuando solo en su habitación imaginaba el mundo que podía haber tenido con esa mujer tan hermosa que había venido del sur.
Acomodó su corbata por cuarta vez desde que se sentó y volvió a observar con atención la puerta. Su querida didywy, su prohibida didywy lo había llamado hace un par de días y le había dicho que necesitaba hablar con él. Y el en un primer momento había pensado en rechazar el encuentro pero por fin había terminado aceptándolo, no por presión de ella, si no porque sabia que si esa mujer le hubiera pedido que le baje el cielo y las estrellas, el hubiera disparado a cualquiera que le hubiera dicho que era imposible hacer tal proeza cósmica.
Y de pronto la vio en la puerta del restaurante.
Didywy no era muy alta, pero no le hacia falta para cortar la respiración a todo aquel que la viese pasar. Sus ojos oscuros parecían siempre sonreír aunque cuando ahora, a lo lejos, se veían tristes. Su nariz y su boca completaban el hermoso equilibrio que la naturaleza le había prodigado.
Su breve estatura no estaba reñida con la armonía de su cuerpo. Aunque boomer nunca las había podido ver, sabia muy bien que tras ese sencillo pero elegante vestido verde se escondía un hermoso cuerpo tibio y al mismo tiempo apasionado. Lo sabia por que durante muchas noches lo había imaginado a su costado, calentando el lado derecho de su cama.
Didywy pareció buscar con la mirada a boomer y el se sintió morir por que su mirada vagaba sin ubicarlo. Quería ponerse de pie y decirle que estaba aquí y que si quería no solo la iba a esperar a que llegara a su lado si no que también podía levantar la mesa y llevarla hasta donde ella estaba. Pero no fue necesario, ya que los hermosos ojos de la mexicana no tardaron mucho en encontrarlo.
Y la vio acercarse a él, con una sonrisa lo suficientemente cordial para saber que ella estaba buscando a un amigo. Pero no pudo evitar sentir que su corazón explotaba poco a poco cuando la vio acercar
- Louis – le dijo la chica – no sabes que gusto me da verte – le habla al hombre con un leve acento mexicano. – El gusto es mío – respondió boomer tratando de que no se notara su nerviosismo en la voz. – Es un bonito lugar el que escogiste – La verdad no conozco mucho de Chicago aun didywy. Pero he venido aquí algunas veces con el teniente luismx – Comote va con tu nueva asignación? – La verdad no era lo que quería en un primer momento pero ahora estoy acomodándome poco a poco
Ella intentó sonreír pero no pudo
- Didywy, que es lo que pasa? – preguntó boomer
Didywy miro hacia la mesa y luego busco un vacio a su derecha donde perder su mirada. Lo encontró y pareció estremecerse mas por eso.
- Louis, disculpa que te haya molestado … es que no se que hacer, no conozco a nadie aquí en Chicago, solo a Josh y a ti, y no puedo simplemente hablar con él.
Boomer apagó el cigarro sin quitarle la mirada de encima a la mujer. Dios, como amaba, pensó mientras buscaba un apalabra propicia para decirle. Nunca había sido lo suficientemente bueno con las mujeres pero sabia que esa mujer al frente de èl, necesitaba un amigo, alguien que la escuchara
- Tienes problemas con Oakley? – No se si realmente los tengo Louis. No se si lo que nos esta pasando es algo completamente normal o si realmente tenemos un problema. El ha cambiado mucho desde que llegó aquí – Ahora su vida es mucho más complicada didywy. Esta en la investigación de los asesinatos de los niños de Chicago. Toda su unidad ha estado trabajando muy duro en eso. – No solo es eso Louis, hay algo mas , hay algo mas que le está pasando. Esta esquivo, distante. Hace mucho que no duerme conmigo en nuestra cama. No me habla y el poco tiempo que esta en casa se la pasa callado mirando esas horribles fotos – Mira Didywy, no sé si yo realmente pueda ayudarte en esto. Has pensado conversar de esto con un él mismo, tal vez puedan los dos ir donde un especialista – No conversamos hace mucho boomer. No tenemos conversaciones de ningún tema ni tampoco compartimos un tiempo a solas. Todo el tiempo esta lejos aunque este a mi lado.
Boomer se quedó un momento callado. El era también era policía aunque tenia el mismo tiempo en el cuerpo nunca había sentido en este tiempo que la fuerza policíaca absorbiera su vida como ella decía que absorbía la de su marido.
- Didy, lo siento. No se que decirte – Entonces no digas nada Boomer, solo siéntate conmigo por favor. Necesito saber que al menos tengo a alguien con quien conversar, alguien que me pueda escuchar.
La vio a los ojos y pudo ver como poco a poco iban poniéndose húmedos. Ella realmente estaba sufriendo y el trataría de ayudarla
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Cherry
Cherry dejo de llorar. No por que no quisiese hacerlo, si no por que entendió que el propio acto de llorar le quitaba el poco aire que podía llevar a sus pulmones. Dejo de llorar y de tratar de abrir los ojos debajo de la presión de la venda.
Cuando ya no sollozaba mas pudo escuchar la respiración grave y rasposa de alguien que estaba afuera. Y aguzando un poco el oído pudo reconocer el sonido de una tiza escribiendo sobre el suelo rugoso donde ella misma descalzada.
- Te ofrezco este sacrificio señor, con mi mano que es tu mano, con mi deseo que es tu deseo. Derramo esta sangre en tu nombre señor. Protege nos, Domine Satanus. Fratres et sorores, debitores sumus carni et secundum carnem vivamus.
Cherry no entendía lo que el hombre quería decir, pero si se dio cuenta que el sacrificio del que hablaba era ella misma. Y recordó a su pequeño hermano sonriendo en su cuna mientras ella jugaba con él y se preguntó si alguna vez podría volver a abrazarlo. Y recordó a su madre llamándole la atención por que nunca sacaba sus zapatos sucios al patio después de jugar en el jardín y la amó a la distancia. Ajusto. Los parpados en las cuencas de su ojos aun mas como queriendo regresar el tiempo y no haber tomado ese camino que su madre siempre le decía que no debía de tomar al regresar a casa de la escuela. Y se dio cuenta a los su pequeños seis años que el tiempo, por mas que lo desearas con todo tu corazón no podía ir hacia atrás para arreglar los errores.
De repente se dio cuenta que sus manos siempre habían estado rígidas por que ella se había puesto nerviosa cuando recobró la conciencia. Esta vez intentó relajarse para ver si las cuerdas podían estar un poco más sueltas.
Y lo estuvieron.
Una vez que sus manos perdieron rigidez la pequeña cherry notó que las cuerdas se soltaban un poco. No mucho, pero si lo suficiente como para poder mover su mano derecha un centímetro para atrás.
Y cherry lo hizo. No fue un gran movimiento. De hecho apenas pudiera haberlo notado alguien que hubiera estado atendiendo a sus manos, pero fue lo suficiente para que ella pudiera darse cuenta que podía seguir buscando liberarse. Intentó retirar su mano jalando fuertemente hacia arriba pero fue inútil por que las cuerdas se ponían mas tensas al hacerlo.
Y cherry se dio cuenta que si quería salir de donde estaba solo contaba consigo misma como cuando mamá le decía que tenia que lavarse y peinarse antes de ir a la escuela, sola frente al espejo del baño.
Así que cherry volvió a aflora las muñecas y encontró nuevamente el espacio vacio que busca. Y empezó a mover su mano sobre sus articulaciones, no jalando si no solo girándola.
Las cuerdas poco a poco perdieron tensión. Intentó retirar la mano y vio que esta se movía esta vez n par de centímetros mas pero que aun faltaba mucho para que la pudiese mover.El hombre alto y con gafas mientras tanto colocaba unas velas negras en la parte externa del circulo con mucho cuidado. Intentando guardar la simetría lo más que pudiera.
Después, con mas cuidado aún, sacó un cuchillo ceremonial de un maletín.
- Su sangre por ti. Mi sangre por ti mi señor. Credo in Satanus, qui laetificat juventum meam. Gratias agamus Domino Infero Deo Nostro. Ave, Satanus!
El hombre alto y con gafas no sonreía mientras en silencio, dibujaba extraños símbolos sobre el suelo donde unos metros mas allá, la pequeña cherry intentaba liberarse pasando de ser una inocente niña de 6 años a una sobreviviente. El hombre alto y con gafas parecía perderse en su oración con cada palabra , con cada gesto casi imperceptible de su rostro.
- In nostri terra Satan imperum. In vita Lucifer ominus fortibus . Obsenum corporis dei nostri satana prontem
3 Diciembre de 1941: quince años después de la gran matanza en Chicago.
Boomer
Salgo de la ciudad a todo lo que da mi viejo ford intentando evitar el transito de la mañana que ya a estas horas hace imposible salir de Pórtland rápidamente. Siento que me va a explotar la cabeza antes de poder tomar la carretera hacia Black stone, hacia didywy.
Ayer estuve allí y hace dos días que Astrid esta buscándome. Maldita sea Oakley, después de tantos años todavía te conozco lo suficiente para saber que tu no perdería esta oportunidad de dar conmigo.
Lo peor de todo es que pudiste haberme seguido ayer mientras como un viejo tonto venia a ver de lejos a quien tu pudiste tener y yo no Oakley. Pudiste haberte parado a mi lado de mi auto y yo no lo hubiera notado por que con los años me he vuelto un viejo imbecil que no puede ver mas allá de su nariz.
Paso los kilómetros como si no fueran nada, apretando el acelerador y dejando que el viento entre por la ventanilla y me refresque el rostro. Hace muchos años que no me sentía así, con la adrenalina en la piel.
Oakley, maldito seas. Nunca nos creíste cuando te dijimos que no sabíamos donde estaba ella. Nos lo preguntaste mil veces, incluso me golpeaste, hiciste que echaran a charles skatzi de la policía y a pesar que lo negamos nunca nos creíste que no lo sabíamos. Siempre pensé que esa noche en el muelle, cuando me disparaste en el hombro no solo lo hiciste por que pensabas que teníamos algo que ver con las muertes de pashuko y su banda si no por que en el fondo querías acabar conmigo por no haberte dicho la verdad cuando pudimos.
Maldito sean Oakley. Me meterías una bala nuevamente si me volvieras a ver y eso no me importa. Solo aléjate de ella como lo has hecho por casi dos décadas ya.
Llego al aviso de desviación hacia Black stone y disminuyo la velocidad. NO quisiera que ahora justamente algún policía decidiera detenerme y me preguntara a quien voy a ver a su ciudad.
Entro por fin al pueblo y conduzco despacio, intentando calmarme, pero la adrenalina no me deja hacerlo, siento que la cabeza me va a estallar por la presión sanguínea y que mi corazón parece un caballo desbocado cuando llego por fin a la florería de didywy.
Me estaciono en frente y saco mi taurus de la sobaquera y la pongo sobre mis piernas y veo hacia dentro, tratando de adivinar si ella esta allí.
Viejo tonto, ¿que realmente esperas hacer? Entrar con el arma en la mano y decirle que la vas a proteger de su esposo que hace casi 20 años que no ve? Que oakley ha seguido a una mujer que fue tu compañera en una matanza hasta Pórtland y luego que te siguió a ti y la pusiste a su alcance?
Viejo tonto.
Eres solo un viejo tonto. Llevas mas de tres año recorriendo todos estos kilómetros para verla de lejos sin decirle un palabra y llevas casi 20 preguntándote si valió la pena dejarla ir para protegerla ese día en la estación del tren y hoy, parado frente a su puerta quieres entrar y contarle que la vida que dejó hace 20 años viene de nuevo por ella?
Estas chocheando viejo tonto.
Y sin embargo abro la puerta del coche, oculto mi taurus en el bolsillo de mi sobre todo y camino despacio a la florería, hacia didywy.
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Didywy y Boomer
- Creo que he dejado de amarlo Louis – habló Didy – el ha cambiado mucho desde que entró a su nueva asignación.
- Didy, realmente no se que pueda decirte sobre eso, Nuestro trabajo puede ser algo muy duro de llevar. Y esas muertes afectan a cualquiera. Te lo digo por que he visto los informes. Josh es un buen policía…. Tal vez deberían de buscar ayuda como ay te dije
- Intentaré hablar con él esta noche Louis, gracias por escucharme. Gracias por estar allí. Eres un buen amigo
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Oakley y Elynor
Oakley acaba de sacarse la camisa mientras Elynor lo besa en el cuello. Sus grandes ojos color esmeralda parecen brillar mas aún con la luz que se filtra por la persiana de la habitación de ese motel.
El la pega a su cuerpo y ella le devuelve el gesto con una sonrisa primero y luego pone sus manos detrás de su cuello.
- Quítate el anillo Josh – le dice con voz de niñita – hoy te quiero solo para mi.
Josh la mira sin ningún tipo de expresión. Se pierde en el color de sus ojos. Coge la botella de whisky que esta encima del velador al lado de la cama y bebe un trago.
Luego su mano va a la cintura de Elynor y la vuelve a pegar contra su cuerpo.
La imagen de didywy aparece durante un momento en su mente. La aleja.
Besa los labios de la mujer y comprende que las promesas que haces sobre un altar suelen ser tan fuertes como flexibles, dependiendo de los labios que vas a besar, del cuerpo que vas a acariciar.
- Ven – le dice la mujer mientras se saca el brasiere – ven conmigo Josh. Y josh va tras el canto de la sirena de ojos color esmeralda y piel de seda y satén.
9 junio de 1925 – 5 años antes de la gran matanza
Cherry
Ya no llora. Ahora toda su atención esta en sus manitos atadas, en como moverlas para aflojar las cuerdas que las aprisionan . Se ha dado cuenta que su pulgar es lo único que la mantiene atrapada y empieza a golpearlo despacio contra el nudo para aflojarlo.
Siente como la cuerda le corta la piel y como un liquido tibio baja por su muñeca. Pero no se queja. Ya no llora. El espacio entre sus muñecas y la cuerda cada vez se ha anchado mas y solo falta pasar ese pequeño escollo para sentirse libre, y el dolor de la cuerda cortándola no le importa. Solo jala un poco más, un poco más.
Y por fin libera su mano izquierda.
Se queda quieta escuchando a su raptor como dice esas incompresibles palabras mientras el rozar de una tiza se mueve al fondo.
Cherry ya no piensa en su hermanito en la cuna, ni n su mama advirtiéndole no ir por el callejón cuando volviese de la escuela ni tampoco piensa en el dolor en su muñeca ni tampoco en la presión de la venda en sus ojos. Solo piensa en no hacer ruido por que ese hombre malo que esta a su lado le hará daño si nota que se ha liberado.
Lentamente Cherry lleva una mano hacia la venda que tapa sus ojos. Y la baja apenas.
No ha y luz que la moleste. Todo está en penumbras.
El hombre alto y con gafas esta de espaldas hacia ella, arrodillado en el suelo. Hablando incomprensibles palabras y dibujando al mismo tiempo. Cherry no puede ver su cara y tampoco lo puede hacer. Solo ve su cuerpo y el cuchillo que él a colocado al lado de su dibujo.
La pequeña niña ahoga un gemido cuando ve al lado de ella, el cuerpo de otro niño atado y vendado.
No hace ruido cuando sus manos bajan hacia la cuerda que aprisiona sus tobillos. Sin dejar de mirar a su captor, busca el nudo y trata de meter un dedo dentro de él para desatarlo. Es imposible hacerlo así se dice así misma.
El hombre alto y con gafas se pone de pie sin voltear y busca una vela mas en su bolso ubicado unos metros mas allá.
Y cherry se queda inmóvil sin poder hacer nada. Bastaría solo que girase la cabeza para verla allí, sentada, con las manos libres y la venda abajo. Y cierra los ojos y le reza a diosito para que la haga invisible aunque sabe que eso no sucederá.
El hombre sale de la habitación sin voltear a ver al lugar donde están los niños.
Los pasos del hombre se alejan poco a poco de ella. Abre los ojos y ve por fin el dibujo sobre el suelo.
Una calavera símbolos extraños, un círculo grande y extrañas palabras que ella no puede leer.
Y ve a un lado el cuchillo.
Cherry entiende que ese cuchillo es su única oportunidad con las cuerdas en sus pies. Inclina el cuerpo sobre el suelo y empieza a reptar lo mas rápido que puede. hacia él. Sus pequeñas manitas ensangrentadas buscaban alcanzarlo mientras tuviera oportunidad para hacerlo.
Por fin lo alcanza. Lo toma con sus manos y busca la cuerda y empieza a cortarla. Rápidamente, sin pensar nada más que en destrozar las fibras de la cuerda con el filo del metal. Sin parar, sin detenerse por nada.
Al otro lado del pasillo unos pasos se acercaban.
Cherry corta la cuerda por fin.
Se pone de pie y vuelve a escuchar en el pasillo . Los pasos se han detenido.
Sus pequeños ojitos se mueven rápidamente de extremo a extremo tratando de ubicarse. No hay ventanas ni puertas en esa habitación además de la que uso su captor.
De repente ve al niño a su lado. Inmóvil, en silencio. Con una capucha oscura.
Se acercó a él
- Rápido, rápido, tenemos que irnos – le dice casi susurrante mientras le quita la capucha
Una cabeza frió, con un gran corte debajo del cuello y completamente ensangrentado sale de la capucha. Con los ojos bien abiertos, con los ojos de un muerto.
Cherry se lleva las manos a la boca y se pone de pie. Camina unos pases hacia atrás hasta que tropieza con el hombre alto y con gafas.
3 Diciembre de 1941: quince años después de la gran matanza en Chicago.
Boomer
No puedo creer lo que estoy haciendo me digo a mi mismo mientras mis piernas me llevan hacia la florería. No puedo creer que vaya a entrar a verla. No puedo creer que por fin después de tantos años ella y yo estaremos en la misma habitación.
Me paro a unos centímetros de la puerta de la florería donde didywy cada mañana en los últimos años ha formado su vida, una vida a la cual nunca pertenecí. ¿Qué derecho tenia de entrar hoy allí? ¿solo por que creía que oakley tantos años después todavía la estaba persiguiendo? ¿alguien podía pensar que eso era verdad?
Ciento el frio metal de mi taurus en mi mano, dentro de mi bolsillo y traro de controlar mi respiración, de controlar mis pulsaciones. De bajar mi adrenalina.
Por fin pongo mi mano en el picaporte de a puerta y la abro.
Dentro, un olor agradable de flores fresca me recibe y me hace sentirme en otro mundo, uno muy distinto al mío. Y de una u otra manera eso me tranquiliza y me prepara para lo que vendrá después. Solo tengo que ver que ella este bien y salir, me digo a mi mismo aunque se que eso es mentira.
Al otro extremo de la tienda, didywy conversa con una cliente y no presta atención en mi. Tienen mucha suerte viejo tonto, me digo.
Me acerco a un grupo de flores que están en el extremo mas alejado de la tienda y parezco verlas con atención de cliente mientras la observo disimuladamente. Hace casi 20 años que no estaba tan cerca de ella.
- En un momento lo atiendo señor – me dice con ese acento tan latino que tanto me gustaba cuando la conocí y sin voltear a verme.
Trato de ver el resto de la tienda lo mas pronto posible.
Solo hay dos mujeres mas allí, una mayor, de casi 60 años y otra mas joven de apenas unos 25. No hay nadie más. Ni rastros de Oakley.
- No es necesario señorita, solo estaba mirando, buenas tardes – le dije mientras me alejaba de ella..
No había nada adentro. Viejo imbecil, no había nada adentro. Solo ella y sus flores.
Abrí la puerta y corrí al auto.- boomer!!!- escuché tras de mi.
En la puerta didywy me miraba con los ojos muy abiertos. Sorprendida. Pude ver sus ojos mirándome directamente y recordé lo que hace tantos años esa mirada me había causado.
La miré de pie, con la puerta del auto abierta en una mano. Estaba hermosa. El tiempo solo la había puesto mas hermosa.
Me metí al auto sin dejar de verla.
Ella no pareció entender lo que estaba pasando. De pie en el alfeizar de la puerta no a
podía a entender nada.
Giré la llave del motor y arranque. Sabia que esa era la ultima vez que la iba a ver en mi vida.
Conduje lo mas rápido que pude a la salida de la ciudad, huyendo de ella, de mi pasado, de mis sentimientos. Era lo mejor que podía hacer me dije a mi mismo.
Justo antes de llegar a la autopista disminuí la velocidad. La adrenalina o cualquier cosa que me había pasado ya había abandonado mi cuerpo y había dejado solo al viejo de siempre.
Un auto golpeó el mío por detrás haciéndome que perdiera el control. No pude maniobrarlo ni evitar que golpeara un barda y se arrastrase 15 metros antes de detenerse definitivamente
Mi cabeza golpeó primero el volante y luego salió sacudida hacia el parabrisas y el techo. Volvió a golpear el volante y se quedó con el resto de mi cuerpo sobre el espaldar de mi asiento.
No podía moverme. No podía levantarme. Mi cuerpo recordó el dolor después de tantos años pero no encontró la juventud para soportarlo.
Supe quien era antes que siquiera hablara. Quince años antes me había metido una bala en el hombro y había jurado atraparme.
- No te muevas boomer – me dijo Oakley mientras me apuntaba directamente a la cabeza.
( Continuará)



