Hoy la hubieran visto.
Estaba maravillosa, como casi siempre, como casi todas las mañanas….
Se acababa de levanter, casi media hora despues de mi. Yo estaba preparándome para irme al gimnasio y ella salió del baño con la cara lavada pero a pesar de eso aun estaba medio dormida. Llevaba puesto solamente una gran camiseta Blanca que le llegaba apenas unos centimetros debajo de la cintura, sobre los muslos.
Se acercó a mi y me preguntó si me iba ya al gimnasio.
Yo le dije que si pero no dejaba de mirarle el perfecto color de la piel de sus piernas. Una mezcla de la leche con brandy con las que estan hechas de diseño y el color marron de su bronceado. Ya ha pasado casi un mes desde que estuvimos por ultima vez ambos tomando sol en la playa de Coogee a las orillas del mar indico.
Hoy la hubieran visto.
Se acercó a mi y me paso los brazos tras la nuca. Un mechón de cabello le tapaba la mitad de su ojo derecho pero aun asi pude ver el brillo de su mirada. Y me dio un beso de despedida. Hoy es su primer dia real de desempleada.
Yo la tome de la cintura y no dejé que se separase de mi.
- Seguro que no quieres ir al gimnasio conmigo? - Le pregunté
- No, me respondio volviendome a dar un beso pequeño en los labios – voy a dormir un rato mas. Me llamas a la hora del almuezo.
Sentí el olor fresco de la pasta de dientes junto con el olor de su piel.
Hoy la hubieran visto como la vi yo, alejándose hacia la habitacion, mostrandome sus piernas y sin nada mas sobre el cuerpo que su gran camiseta Blanca.
Nada mas que eso.
De repente sin darme cuenta camine tras de ella.
Gimnasio?
Ejercicios?
Ir al trabajo?
Nada de eso me importaba… solo camine tras de ella hasta la habitacion. Despacio, sin quitar mi mirada de sus piernas...
- Que pasa? – me preguntó mientras giraba para verme
- Te he dicho que te quiero? – le dije mientras mi quitaba la camiseta y a mismo tiempo, ayudandome con los pies, las zapatillas.
Ella me sonrió.
Hoy la hubieran visto. Su sonrisa cubrió toda mi habitacion. El brillo de sus ojos lo eran todo y mientras le quitaba su camiseta blanca y mi mano derecha se perdia sobre su muslo color leche y brandy mi cabeza daba vivas por su desempleo y mi irresponsable ganas de sentirme vivo al lado de esta mujer que llego a mi vida como un soplo de aire fresco y que me da el privilegio de dormir a mi lado cada noche.



