
Prologo:
La sangre de un hermano
La bota con punta de acero de firmost golpea mi cara por tercera vez y siento un terrible crack en medio de mi cabeza. Estoy seguro que por fin se terminaron de quebrar los huesos de mi nariz con el impacto. Mi sangre sale a borbotones llenando mi boca y mi garganta impidiéndome respirar libremente.
Y solo puedo oír su risa ahogando los gritos aterrorizados de la mujer que amo. Una risa que me recuerda los frenos de un tren chirreando sobre vías metálicas oxidadas. Una risa que es una mezcla de crueldad y furia desatada.
Me merezco cada golpe que me da. Yo haría lo mismo si me traicionaran de la manera en que lo he hecho.
Toso intentando desbloquear el paso de aire a mis pulmones pero es inútil. Cada vez que intento tomar una bocanada el dolor me obliga a detenerme. No creo poder resistir más tiempo el dolor. Lo mas seguro es que un golpe mas hará que pierda el conocimiento.
Me pregunto cuando jalará el gatillo. O cuando le ordenará a uno de sus hombres que lo haga. ¿Por qué lo vas a hacer verdad Firmost? Yo no dejaría vivir a un hombre que ha estado follándose a mi mujer prácticamente debajo de mis narices. Y eso es lo que he hecho, Me he follado a su mujer como yo he querido, y he hecho que ella grite mi nombre mientras su cuerpo se estremecía de placer.
Y hoy aquí, con el rostro destrozado y a punto de morir a manos de firmost, pienso que ha valido la pena cada orgasmo que he tenido acariciando la piel de esta mujer que era prohibida para mí.
Vuelvo a recibir otro puñetazo.
Esta vez no en el rostro si no en mi costado derecho. El golpe hace que mis pulmones suenen como una caja vacía y me obliga a botar el poco aire que he podido dejar pasar por mi nariz rota. Seguramente me ha fracturado otra costilla. El dolor atraviesa mi cuerpo como un gran sacacorcho buscando arrancarme un órgano vital. Simplemente no lo puedo soportar
- ¡Pendejo! – me grita firmost - ¿Qué creías? ¿Que podrías tirarte a esta puta y que nunca me enteraría? Hijo de puta….
Vuelve a patearme en el rostro y mis brazos dejan de sostenerme. Mi vientre cae pesadamente sobre las baldosas marrones y negras de la habitación. Por un instante todo se pone oscuro en mi mente y creo que por fin voy perder el conocimiento pero luego el dolor me vuelve a inundar en fuertes oleadas en todo mi cuerpo volviendo a despertarme.
Todavía estoy muy conciente de lo que me esta pasando.
Estoy desnudo sobre el suelo, pero no siento frío. Todos mis sentidos están en mi rostro y en mis costillas y sobre todo en la horrible sensación de la sangre cubriéndome la cara y la falta constante de aire en mis pulmones. No sé cuanto tiempo podré mantenerme conciente y menos aun si podré volver a despertar.
De repente la oigo llorar. Aun sobre los insultos del hombre que me está golpeando y aún sobre la risa de sus secuaces. Escucho su llanto desgarrador, mezcla de suplicas y ruegos.
Todavía esta sobre la cama de sabanas rojas donde hasta hace unos momentos estábamos haciendo el amor. No puedo verla pero es ella. Aun esta viva. Firmost aun no la ha tocado. Todo se ha centrado en mí y agradezco eso aunque seguramente no tardará mucho antes que él busque vengarse con ella. Quisiera ayudarla pero apenas puedo respirar.
No merece morir. La amo y no merece morir. Intento levantarme pero el taco de una bota golpea mi nuca y mi cuerpo vuelve a caer sobre las baldosas esparciendo pequeñas gotas de sangre más allá del gran charco que esta justamente bajo mi cabeza. Quisiera que esto fuera una pesadilla pero es real. Completamente real. Y no puedo hacer nada para cambiarlo.
La oigo a llorar nuevamente. Ha visto como me han golpeado y ha gritado mi nombre varias veces y ha suplicado que dejen de hacerlo. No se da cuenta que eso es inútil. Ni siquiera se da cuenta que yo ya soy un hombre muerto y que no es por mi vida por quien debe de suplicar si no por la de ella misma.
Pero él no la perdonará. Lo conozco. Llevamos la misma sangre en nuestras venas. Aunque ahora, Firmost, mi hermano mayor, tiene la mía sobre sus manos.
- ¡Levántenlo! – grita – su voz resuena en la habitación.
Siento cuatro brazos que me toman de las axilas y me ponen de pie de un solo jalón. La presión sobre mis pulmones adoloridos me impide aún más llenarlos de oxigeno. Intento abrir mis ojos pero no puedo hacerlo., la sangre, mi sangre no solo bloquea mi garganta y mi nariz si no también mis ojos
Esta vez es un puño, duro como un hierro, lo que se estrella contra mi mentón.
- ¡¡¡Hijo de puta!!! - me grita mientras toma impulso para volver a golpearme.
- ¡¡¡Suéltalo!!! - grita Eunice - ¡¡¡suéltalo!!! ¡¡¡Suéltalo por favor!!! ¡¡¡Es tu hermano!!!!!
Ahora no soy yo quien recibe el golpe. Aunque no puedo ver que es lo que esta sucediendo a mi alrededor el sonido que acabo de escuchar es el de una mano golpeando un rostro. El rostro de la mujer que amo. El rostro de Eunice.
Ella lanza un gemido de dolor al recibir el golpe. Aunque solo lo escucho es como si fuera mi rostro el que esta golpeando.
- ¡Eres una puta! - le grita firmost– debería de matarte como voy a matar a esta basura!!
- Déjala – alcanzo a decir con un hilo de voz. Intento agitarme para soltarme de mis captores pero no puedo hacerlo. El dolor es intenso y se magnifica al moverme con violencia.
- ¿Este es el hombre por quien me ibas a cambiar puta? No puede defenderte. Ni siquiera puede verte mientras te corto el rostro. ¿Quieres que te corte el rostro puta?
- Eres un bastardo – vuelvo a decir lo mas fuerte que puedo., el dolor es insoportable mientras las palabras salen de mi boca.
Esta vez no me golpea firmost. Abro los ojos lo más que puedo y veo el rostro sonriente de pagliacci, uno de los hombres de confianza de mi hermano. Veo en su expresión que está gozando con este momento. .
- ¿Quiere que lo mate jefe? – pregunta
- No. Aun no. Aun no he terminado con él.
- ¡Suéltalo maldito suéltalo! – vuelve a gritar Eunice. No entiende lo que esta pasando. No se da cuenta que no hay salida de esto. Que ella tiene que rogar por su vida, no por la mía. Yo soy ya casi un cadáver el cual esta robando minutos a la vida. No entiendo que yo ya estoy condenado.
Perdóname eunice, no pude protegerte. Perdóname por haberte llevado a esto. Perdóname por haberme descuidado, por haberte traído aquí, por haber sido tan estupido de no saber borrar mis huellas. Por no haber podido engañar mejor a Firmost.
Pagliacci y s3nko me levantan y empiezan arrastrarme hacia la salida de la habitación. Intento gritar nuevamente pero esta vez es dolor tan intenso el que no puedo hacerlo. Detrás mío escucho a firmost ordenarle a krator y a eko encargarse de eunice y luego él sale caminando tras de nosotros.
Supongo que ha llegado el momento. Todo lo que he vivido, las decisiones que tomé, lo que hice y dejé de hacer me han llevado a esto. Estoy a punto de morir.
Abro por fin los ojos y veo el suelo polvoriento bajo mis pies. Intento levantar la cabeza y cuando lo hago, solo puedo ver las siluetas dibujadas del desierto oscuro enmarcado por un cielo lleno de estrellas. No hay ruido. Solo el sonido del viento y de nuestros pasos por el camino de tierra?
¿Cómo acabará todo? ¿Será una bala? ¿Me molerán a golpes?
Creo que nada de eso me interesa ya. Solo puedo pensar en la mujer que dejé hace unos minutos en la habitación de aquel motel barato. Quiero pensar en como la amé, como su cuerpo se hizo uno con el mío. Como ella decidió correr el riesgo de amarme sabiendo que podía suceder esto y como su amor fue intenso y maravilloso como su cuerpo desnudo agitándose por mis caricias, por mis besos, por el placer que le daba.
Mientras me arrastran a mi muerte, quiero recordarla sonriendo cerca de mi, pidiéndome que la ame sin pensar en lo que podría suceder el día de mañana. Quiero morir recordando como sus piernas se cruzaban sobre mi espalda mientras sentía que alcanzaba el cielo al penetrarla.
Y quiero morir con esa idea. Si tengo que rogar por algo al cielo es por que quiero tener ese pensamiento hasta el ultimo instante de mi vida.
- Nunca pensé que hicieras esto - me dice Firmost sacándome de mis pensamientos – eres mi sangre. Mi hermano. Maldito seas Einyel.
Intento tomar aire para poder responderle pero no puedo hacerlo. El dolor es prácticamente insoportable.
- No me dejas alternativa.
- Déjala irse por favor – alcanzo a decir por fin con un hilillo de voz
La bota con punta metálica de firmost alcanza mis testículos. Un dolor intenso que va cubriendo todo mi bajo vientre aparece sin que yo lo llame y compite con el dolor en mi rostro por saber que me provoca más sufrimiento. Me inclino lo que puedo para aminorar el dolor pero es inútil.
- No tengas miedo. Tal vez matarla seria un premio para ella. Hay muchas formas de morir y seguir respirando
- Déjala ir por favor – alcanzo a decir. No estoy seguro que me haya escuchado. Mi voz prácticamente es un susurro que apenas yo mismo puedo oír.
Por fin escucho un ruido. Al principio es imperceptible, casi inaudible, pero poco a poco mientras nos movemos va aumentando de intensidad. Es el roce de unas piedras con el agua.
Estamos cerca al río grande. Debemos de haber caminado unos doscientos metros desde el motel.
Supongo que aquí será donde todo acabará.
En medio de la noche, sin que nadie vea, sin que nadie sepa que fue de mí, todo se acabará.
Y no puedo hacer otra cosa que esperar a que esto suceda. Y a decir verdad lo espero con ansias. Trato de recuperar el recuerdo de la piel caliente de eunice sobre mi pecho y eso me da algo de paz, aun este terrible momento. Estoy preparado supongo.
Mi hermano va a matarme. Y creo que lo merezco a pesar de todo.
Por fin me tiran al suelo y caigo pesadamente sobre el suelo polvoriento. A mi lado, el rumor del agua llega a mis oídos con bastante intensidad rompiendo el silencio de la noche. Me duele el rostro, los testículos y me duelen las costillas y. Es probable que tenga alguna rota, pero eso no tiene ya importancia para mí. Estoy a punto de morir en manos de mi hermano y lo único en que puedo pensar es que la mujer que amo morirá también por causa mía.
Firmost grita algo y Pagliacci responde afirmativamente. Inmediatamente después recibo una patada en la boca del estomago que me obliga a sacar todo el aire de mi pecho. Me inclino hacia el suelo y mi rostro vuelve a rozar el polvo.
Apenas puedo ver lo que me rodea. La sangre y el dolor me impiden abrir los ojos totalmente pero no necesito hacerlo para darme cuenta que Firmost esta frente a mi y un par de pasos detrás, pagliacci y s3nko me miran con desprecio.
- Déjala – alcanzo a decir – por favor.
- Deberías de rogar por tu vida.
- Déjala por el amor de Dios. Si alguna vez tuviste algún sentimiento por mi te pido entonces que la dejes ir
- Ella esta tan muerta como tu Einyel
- Maldito. Si no la dejas ir te juro que te mataré -. Digo intentando creer que realmente puedo hacerle algo
El se acerca a mi y vuelve a golpear mi rostro esta vez con la palma se de su mano derecha completamente abierta
- Vete a la mierda. Te pudrirás en el infierno. Salúdame al hijo de puta de nuestro padre.
La voz de mi hermano suena gutural, tétrica. Lo he oído tantas veces así y sé que inevitablemente él ha firmado mi sentencia de muerte al hablarme de esa manera.
- Firmost – le alcanzo a decir levantando lo que puedo la cabeza hacia él – volveré por ti….
Firmost se yergue en su 1.85 cm. No lo puedo ver pero es como si lo hiciera. Aun con mis ojos cubiertos por la sangre puedo verlo dentro de mi mente. Lo conozco. Crecimos juntos y sé que no hay camino hacia atrás. El no tendrá ningún tipo de escrúpulos en acabar conmigo
- Pagliacci…. – dice mi hermano. No es necesario que termino la frase
Escucho unos pasos que se alejan. Firmost tiene el valor para mandarme matar, pero no para ver como Pagliacci coloca una bala en mi cabeza. Seguramente vuelve al hotel, a por Eunice, a consumar la segunda parte de su venganza.
- Ahora somos tu y yo – me dice Pagliacci– y voy a disfrutar lo que voy a hacer contigo.
- Acaba ya con él – dice s3nko – parece que el jefe no quiso hacerlo personalmente. Todavía es su hermano a pesar de todo.
- Pues yo le puedo demostrar algo de piedad por el. Puedo dejarlo ir si eso es lo que quiere. ¿Eso es lo que quieres hijo de puta?
Pagliacci se inclina sobre mi y pone el cañón de su revolver en mi cien presionándolo. Solo debe de jalar el gatillo y todo se acabará. Espero que lo haga.

- ¿Quieres piedad? ¿Quieres una oportunidad?
- Eres un imbecil. ¿Seguro esto te calienta no es así? - le digo intentando provocarlo – ¿es la única manera de que te calientes?
Pagliacci se inclina violentamente y me jala del cabello. Intenta levantarme mientras apreta fuertemente el revolver. Puedo sentir su aliento a alcohol tan cerca de mi que por un momento olvido que mi boca esta llena de sangre
- ¿Imbecil? no soy yo quien tiene un arma en la cabeza: no soy yo a quien van a matar y a quien se van a comer los perros y los coyotes Te tiraste a la mujer de tu hermano y te descubrimos. ¿dime quien es el imbecil?
De repente pagliacci aleja el revolver de mi cabeza y lo gira buscando darse impulso. Lo impacta fuertemente contra mi frente ocasionando que por un segundo me sienta en medio de una luz blanca. Cuando pasa el impacto, Pagliacci ya no está cerca de mi. Esta vez se ha ubicado a un metro de mi cuerpo, y tiene su revolver apuntando directamente a mi cabeza.
- Te diré que voy a hacer Einyel. Voy a dispararte a la cabeza. Y te voy a lanzar al río, y si después te levantas y me cantas “Oh Danny Boy” al oído voy a mostrarte mi compasión, eso esta bien para ti?
No puedo responder nada. Solo siento el estruendo del revolver de Pagliacci escupiendo fuego e inmediatamente el fuego quema mi frente y se destroza mi piel impactando sobre mi cráneo.
Primero una luz que quema.
Luego caigo.
Después todo se vuelve negro.
Estoy muerto.
(continuará)


