Siempre que voy a la playa a hacer lo que se supone la gente normal hacer, o sea asolearme y tomar cerveza, es lo mismo... siento que los parpados me pesan, no tengo ganas de hacer nada y encima me quema el cuerpo...
Ayer domingo contra todas mis costumbres dejé la tabla en casa y me fuí con unos amigos a la playa a disfrutar del sol, la arena y de las chicas en bikini (Gracias a Dios por las chicas en bikini!!!)... y efectivamente, después de manejar casi una hora su queridisimo amigo boomer ataviado con una especie de pantalon corto llamado bermuda, posó su trajinado cuerpo sobre una toalla colocada encima de la arena y ocultado estrategicamente detrás sus anteojos oscuros se dispuso a observar de cerca a esos raros seres llamados mujeres con sus minusculos y multicolores bikinis. Esta vez no habia tabla hawaiana ni menos olas que me distrajeran de mi misión: el voyeurismo total bajo el caliente sol del verano limeño.
Y como con casi todo lo que hago en estos dias, lo terminé de hacer cuando me quedé dormido. Gracias al cielo que pude untarme bloqueador contra el sol, por que si no en estos momentos estaría, además que con sueño, completamente adolorida por la quemadura de la exposición del sol.
Siempre me pasa lo mismo... si voy a correr tabla y me dedico solo a eso, al otro dia estoy lleno de energia para enfrentar el dia a dia.. en cambio cuando voy a la playa a comportarme como el 90% de la gente que va a la playa ( o sea a disfrutar de un dia de descanso sin mayores tragines) al otro dia estoy tan cansado que tengo q ue pelear contra el sueño... en todo caso, digamos que es el castigo divino por mirar mujeres casi desnudas andando por el mundo mostrando lo que Dios, los ejercicios y/o sus cirujanos plásticos han hecho por sus cuerpos....
Me encanta el verano.



