Trailer: Voces en la Noche (Fragmento)
Aprobado para todas las audiencias.

Ella pareció sonreír. No lo entendía. No podía hacerlo. Ella no era conciente de mi maldición. En su mundo sin sentido, no había lugar para entender mi suprema conversión.
- ¿Por que no vienes aquí y me demuestras en que te has convertido? – preguntó mientras se apoyaba en su brazo derecho sobre la cama. Sus firmes senos, blancos como la leche, aparecieron ante mis ojos escapando furtivamente de la sabana que lo cubría.
“Ella no lo sabe”, dijeron las voces. “no sabe lo que eres. Muestraselo”
Me acerqué a la cama. Mis pies desnudos sobre el suelo alfombrado apenas hacían un ruido casi imperceptible. Cuando estuve cerca de ella pude ver su hermoso rostro pálido como un hueso arrancado de la carne. Sus ojos verdes maquillados con tonos oscuros daban un tono sobrecogedor a sus facciones. Sus labios me esperaban entreabiertos para ser besados y su piel aguardaba para ser acariciada y lamida por mi.
Y me fijé en su largo cuello. Su hermoso cuello.
- Enséñame en lo que te has convertido – me dijo mientras habría los brazos esperándome.
Me acerqué y la abracé. Sentí sus senos contra mi pecho mientras mis manos acariciaban su espalda. Ella beso mis labios y una de sus manos tocó mi pecho. La luz tenue de la luna se filtraba convirtiéndonos en estatuas de cera embrujadas con el don del movimiento. Sentí sus labios recorrer mi pecho y sus frágiles manos buscando acariciar toda mi espalda. Podía sentir su calor en contacto con mi piel y podía sentir la excitación recorriendo mi cuerpo. Lentamente acerqué mi boca hacia su estomago y lo toqué con mi lengua. Era firme y salado. Lleno de vida. Lleno de sangre caliente.
Recorrí su piel con mis labios mientras mis manos tocaban sus senos. Lentamente fui subiendo hacia su cuello, deteniéndome por unos segundos en sus pezones. Ella empezó a gemir muy despacio al sentir como mi lengua húmeda probaba el sabor de su piel y gimió más cuando llegué al cuello largo y hermoso.
“Hazlo Joseph, Hazlo”, dijeron las voces
Y noté su yugular. Pude sentir la fuerza de la sangre bombeada por su corazón pasando por sus arterias. Sangre caliente llevadora de vida. Pasé mi lengua por encima de la piel de su cuello mientras ella susurraba mi nombre. Ardía de excitación. Mi pequeña Alicia… mi amante. Mi alimento.
- Joseph, no esperes más… penétrame por favor.
Y así lo hice. Repentinamente hundí mis dientes sobre su blanco y delicado cuello.
Y las voces volvieron a reir satisfechas.
Ella pareció no darse cuenta durante una fracción de segundo de lo que estaba pasando. Hasta pude sentir como su cuerpo, en un instante completamente entregado a mí, se tensó al sentir como mis dientes empezaban a desgarrar su piel. Después sus uñas se hundieron en mi espalda buscando alejarse. Su mano derecha trató de meterse entre su cuerpo y el mío para separarnos pero fue inútil, la tenia muy bien sujeta presionándola contra mi cuerpo. Mis dientes desgarraron la suave y delicada piel de su cuerpo y solo se detuvieron cuando sintieron el tibio flujo del líquido rojo en mi boca. Lo absorbí como pude ignorando los arañazos que desesperadamente Alicia inflingía contra mi piel con las largas uñas de sus manos.
Gritó pero nadie pudo escucharla. Mientras intentaba llevar oxigeno para sus pulmones y luego exhalarlo, yo la presionaba cada vez con más fuerza más contra mi boca. La sangre salía a borbotones de la herida que acababa de inflingirle y mientras ella sentía los espasmos de la vida que se le escapaba, yo sentía que mi propia existencia se potenciaba por mil al beberla. Alicia, mi Alicia, mi amante de los últimos dos meses estaba dando su vida para que yo cambiara la mía en algo mil veces mejor a lo que había sido hasta esa noche. Me alimentaba, me volvía más fuerte con cada estertor mortal.
Bebí su sangre. Con locura, con pasión. Bebí su sangre hasta que sentí su corazón detenerse y vi sus ojos ojos llenos de terror vaciándose lentamente de vida.
Después de 5 minutos dejó de pelear. Yo seguí alimentándome por una hora más.
Y por mi pude terminar.
(continuará)



